¿Aceptar lo que ocurre significa dejar de intentar cambiarlo?
Aceptar no es resignarse: una diferencia que cambia la forma de actuar
Aceptar un hecho no significa aprobarlo ni abandonar la posibilidad de cambiar lo que todavía puede cambiarse. La diferencia está en reconocer primero qué está ocurriendo para después distinguir dónde sigue existiendo un margen real de acción.